Mi abuela falleció hace dos años. Ella siempre me decía que cuando falleciera, iba a dejarme "una sorpresa". Yo pensaba que era una frase simbólica, algo bonito. Pero no. Cuando fuimos a limpiar su casa, encontramos una caja escondida en el fondo del armario. Dentro había cartas. Muchas. Escritas a mano. Una para cada cumpleaños mío, desde los 20 hasta los 40. En cada una me hablaba como si estuviera viva. Me daba consejos, me contaba cosas de su juventud, me decía que me amaba. La primera carta decía: "Si estás leyendo esto, es porque ya no estoy. Pero recuerda: el amor no se muere. Solo cambia de forma". No he abierto todas. Solo una por año. Y cada vez que lo hago, siento que ella sigue aquí.
A Josefina la casaron cuando tenía 12 . Tuvo unos quince embarazos y parió 11 hijos (tres de ellas mujeres) a partir de los 13 . Según cuentan, durante sus primeros embarazos la encontraban debajo de la cama jugando con su muñeca… (el de la foto fue con quien la casaron)
Historia y foto compartida por su bisnieto 💔
- ¡Estás más delgada!
-Si, la depresión.
- ¡Estás más delgada!
-Si, estuve intubada en la UCI.
- ¡Estás más delgada!
-Si, estoy recuperándome de un TCA.
- ¡Estás más delgada!
-Si, el cáncer.
- ¡Estás más delgada!
-Si, estoy sin trabajo y se me cerró el estomago.
“Un día, un maestro les preguntó a sus alumnos:
- ¿Saben por qué la gente grita cuando discute?
Uno contestó:
-Pues… porque pierden la calma, ¿no?
- ¿Y por qué gritan si la otra persona está justo ahí, a su lado? preguntó el maestro.
Los alumnos se miraron entre ellos, confundidos.
Nunca se lo habían cuestionado.
Entonces el maestro explicó:
- Cuando dos personas discuten y se llenan de enojo o frustración, sus corazones se alejan.
Y mientras más alejados están, más fuerte tienen que gritar para escucharse.
Entre más grande es el coraje, más fuerte se grita… porque sus almas están muy lejos.
-¿Y qué pasa cuando dos personas se quieren? preguntó el maestro.
- Hablan bajito —respondió una alumna.
Exacto. Sus corazones están cerca.
No necesitan alzar la voz.
Y cuando el amor es profundo… ni siquiera hacen falta palabras.
Basta con un susurro.
O una mirada.
Hasta con el silencio se entienden.
No olviden esto:
Las discusiones alejan a las personas.
Y cada palabra dicha a gritos, agranda esa distancia.
No lo hagan costumbre, porque puede llegar el día en que estén tan lejos uno del otro… que ya no encuentren el camino de regreso.”