Seremos, con mucho, la afición más tranquila de España. Cómo nos tendrán de hartos para que Zorrilla esté así. Nunca había visto nada igual en nuestro estadio.
El día menos pensado alguien tocado de la cabeza va a saltar al campo y algún arbitro se va a llevar algún susto. Es intolerable la chulería y prevaricación con la que dirigen los encuentros.