El “gracias por quererme” se usa poco. Yo lo siento a menudo. No es que no me sienta merecedora, sino que reconozco mis recovecos prejuzgables y valoro a quien los esquiva para quererme.
Me quiero abrazar tan fuerte y decirle a mi yo, cansada y lastimada que todo va estar bien, que este proceso es el que me va a hacer más fuerte en el futuro! Que está bien tener miedo, estar enojada y a veces triste! Te prometo que vamos a estar bien.
Me di un descanso del amor y lo que más encontré quedándome sola, fue amor. Me volví paciente conmigo porque estoy intentando, sanando y a mi ritmo. Me volví exigente, ya no hay espacio para cualquiera, al corazón solo entra quien lo cuida y quien se lo gane con acciones.
Nadie habla de lo agotador que es vivir entre el “las cosas van a mejorar” y el “ya no puedo más”. Es como una montaña rusa emocional donde terminas el día sintiéndote esperanzado y derrotado al mismo tiempo.