Mi imperio romano es no saber su versión de la historia: si alguna vez me lloró, si le dolió, si me pensó; si me recuerda en canciones, si al pasar por ciertos lugares se le viene mi nombre a la cabeza, o si alguna vez se arrepintió de la decisión que tomó.
Imagina descer em um tobogã de rosas brancas no dia do seu casamento vestida igual uma princesa? O ápice da felicidade sim e ninguém vai me convencer o contrário