A mi, mi hijo me salvó, me sanó, me cambio completamente, me hizo ser más consciente y agradecida.
Mi hijo fue lo mejor que me pasó, sin él no sería nada de lo que hoy en día soy.
Te amo Ottis, con todas mis fuerzas.
Solo desapégate. Deja que termine. Acepta lo que la vida te traiga. No todo está destinado a durar, y no todas las historias tienen un final feliz. Deja de forzar lo que ya no encaja. Hace las paces con lo que se termino y permítete volver a respirar. Todo pasa.
Hola! Acá la madrina de Hilario me reporto para contarles: Hilario y Marina ya estan en cirugía. Prendamos velitas y recemos que todo va a ir bien!💖💫💕🙌🏻
Al final, muchas veces el mal humor de una mamá no es enojo… es cansancio. Es el peso de las noches sin dormir, de las preocupaciones que nadie ve, de intentar estar pendiente de todo y de todos. Es levantarse cada día con responsabilidades que no se detienen, incluso cuando el cuerpo y la mente piden un descanso. Ser mamá no significa ser de hierro. También hay días difíciles, momentos de agotamiento y silencios llenos de cosas que no siempre se dicen. Muchas mamás siguen dando lo mejor de sí, aun cuando están cansadas, aun cuando sienten que todo depende de ellas. Y aun así, siguen intentando cuidar, apoyar y estar presentes. Por eso, antes de juzgar el mal humor de una mamá, vale la pena mirar con un poco más de empatía. A veces no es enojo… es solo una persona que ha dado mucho de sí misma y que también necesita comprensión, descanso y apoyo. Porque detrás de una mamá cansada, casi siempre hay un corazón que sigue haciendo todo lo posible por su familia.