Con el tiempo uno aprende a ahorrarse palabras y no reaccionar cada vez que escucha o ve algo que no te gusta, aprendes a alejarte, evitar lugares, situaciones, personas que no valen la pena como para perder tu tiempo y energía, nada más maduro y sanador que eso.
No se me nota, pero estoy cumpliendo mi meta de ser la mujer más pacífica y tranquila porque ya viví en el enojo y la frustración, lo perdí todo, incluso me perdí a mí.