Dejé de creer en la gente el día que mi propia madre (la mujer que me parió y me dio la vida) me dijo “no duele esto es mejor que la cera dejame probar y vas a ver”.
Tu cuerpo también reacciona a las personas correctas. Tu estómago sana, vuelves a dormir, tu piel brilla, regresa tu energía, caminas confiado y sonríes sin razón.
Les juro que el hombre que de verdad las ama se convierte en el ser más servicial, atento, detallista, amoroso y respetuoso del mundo. Si le comentas un problema, va a hacer todo lo posible por solucionarlo, te hace la vida más fácil, más feliz. Si no cambia, es porque no quiere.