La generación de jóvenes es demasiado facha. Es tan facha que se creen de centro teniendo opiniones de derecha dura. Lo más zurdo que tienen es respetar a sus amigos gays, que por cierto, también son fachos.
El amor es político porque jamás estaría con alguien que piense que “el pobre es pobre porque quiere”, se burle de las madres buscadoras o no se conmueva ante las injusticias que no afectan su privilegio