No solo es la cobardía absoluta de los criminales que asesinaron al periodista Mateo Pérez Rueda.
Es la servicia de psicopatas para torturarlo antes de morir. Unos verdaderos engendrados infernales los integrantes del tal Frente 36 del EMBF.
En medio de esta desgracia de nuevo el periodismo regional, el más desprotegido; el que busca y cuenta las historias que no llegan a las grandes ciudades.
La última víctima un joven reportero de 25 años, que armado con sus cuentas de Facebook e Instagram recorría el norte de Antioquia con la ilusión de ser útil para su comunidad.