🇨🇻 "Le queremos mostrar al mundo que somos pequeños pero podemos hacer cosas bonitas" había dicho Bubista en la previa de Mundial.
Cabo Verde cumplió lo que prometió.
Entraron a los despachos de parlamentarios
Hoy, por orden de la Vicepresidenta de la República, el Ministerio de Salud Pública ingresó al Palacio Legislativo.
Junto a funcionarios de la Comisión Administrativa del Parlamento, sus inspectores recorrieron patios, salas comunes y, también, despachos de senadores y diputados, varios de ellos de la oposición.
El motivo que adujeron fue controlar el cumplimiento de una ley.
No encontraron ninguna infracción.
Sin embargo, lo grave no es lo que - dicen - buscaban, sino el hecho mismo de haber entrado, y quién decidió que podían hacerlo.
El despacho individual de un legislador no es un área común: es un espacio de trabajo exclusivo, donde se guardan documentos de investigaciones en curso, papeles con datos reservados, correspondencia y borradores que hacen a la tarea de representar a la ciudadanía.
Entrar ahí, aunque sea solo para mirar, es entrar en la intimidad de ese trabajo.
Y aquí viene el punto que de verdad importa: ni el Ministerio de Salud Pública ni la vice presidenta de la República ni la Comisión Administrativa tienen la potestad de autorizar ese ingreso.
No deciden quién entra al despacho de un legislador
Esa decisión le pertenece, exclusivamente, al legislador que ocupa ese despacho.
Ni el pleno de una Cámara, ni la Asamblea General, pueden disponer legítimamente el ingreso al despacho de un legislador sin su consentimiento, salvo en los casos excepcionales que la propia Constitución prevé, como un desafuero seguido de un allanamiento judicial en una causa penal.
Nada de eso ocurrió aquí.
Hubo una orden de la Vicepresidencia y un acompañamiento administrativo, y con eso se entró a espacios que ni el propio Parlamento, en su conjunto, tiene la potestad de abrir sin consentimiento de su titular.
Hay, además, un dato que no se puede pasar por alto, aunque el problema institucional sería igual de grave si no existiera: quién dispuso el ingreso, el Ministerio que lo ejecutó, y la bancada mayoritaria que tiene representación en la Comisión Administrativa, responden al mismo signo político, el Frente Amplio, mientras que entre los despachos recorridos hubo despachos de legisladores de la oposición.
No hace falta suponer mala intención para advertir el problema: alcanza con el hecho objetivo de que el oficialismo, a través de organismos que le responden, ingresó a espacios de trabajo de quienes no integran su bancada.
Es exactamente el tipo de situación que las instituciones republicanas están diseñadas para impedir, más allá de cuán bien intencionado haya sido el motivo invocado.
No escribo esto desde el agravio personal ni desde la sospecha de mala fe generalizada.
Pero las instituciones no se cuidan solamente cuando alguien tiene mala intención: se cuidan, sobre todo, cuando alguien actúa sin advertir el límite que está cruzando.
La independencia del Parlamento no es un privilegio de los legisladores: es una garantía de la ciudadanía, para que quien la representa pueda hacerlo sin que ningún otro órgano, ni del Poder Ejecutivo, ni del propio Parlamento, decida por su cuenta cuándo entra a su despacho.
Ya he cursado la comunicación a las autoridades del Parlamento advirtiéndoles de que no pueden ingresar a mi lugar de trabajo.
Eso ya deberían saberlo. Está en la Constitución.
Ingresar al mismo sin mi autorización sería un acto autoritario.
Seba, llamate a silencio. Date cuenta de que por ese tipo de comentarios hay más de un 70% de los uruguayos que les está dando la espalda. Son una vergüenza en la comparación histórica y con la región. Y personajes como vos que defienden lo indefendible son la máxima expresión de este desastre. Si fracasó Larrañaga, que bajó todos los delitos, ¿qué se puede decir de tu gobierno que dejó la peor crisis de seguridad y que volvió al poder sin ninguna idea? Entiendo que para vos debe ser muy incómodo defender esto de los militares, pero estas expresiones absurdas solo te humillan más.
Este atrevido de mierda sin votos tiene la desvergüenza de hablar así del Guapo.
Ya vendrá la disculpa, más vale que sea rápido.
Después te hablan del respeto a la democracia y no sé qué no sé cuánto.
Veremos cuántos pares son 3 botas.
🔴Si los Hombres No reaccionan al atropello que les quieren implementar, quizás los mayores no sufran por la tenencia de sus hijos, pero sufriran viendo a sus hijos sufrir por la falta de tenencia de sus nietos. Los invito a todos a que se pronuncien contra esta ley NEFASTA y compartan este posteo.
Uruguay debe apoyar a la familia bien constituída.
A quién en su sano juicio se le puede ocurrir que una camioneta de 80.000 dólares, de alta gama, se puede utilizar transportando 7 niños en zonas rurales?
Que burla más grande nos siguen haciendo.
Vergonzoso.
La donación a la ANEP de la camioneta de lujo de Orsi no es un acto de generosidad, es la confesión de culpa más grande que hay. Es un manotazo de ahogado político para intentar frenar el escándalo de los 25.000 dólares de beneficio y la insólita explicación del auto de la "rifa de campaña que nadie ganó" En vez de pedir disculpas por el privilegio, intentan transformarlo en un acto solidario para quedar como los buenos de la película. Quieren tapar una falta ética con caridad de apuro. Típico del Frente Amplio.
CUANDO LA HISTORIA SE ALEJA DE LA VERDAD Y SE CONVIERTE EN RELATO
Pasaron más de 50 años. Muchísimos jóvenes que hoy marchan no habían nacido en aquella época y terminan repitiendo consignas ideológicas sin conocer realmente lo que ocurrió en Uruguay.
Esa ignorancia histórica permitió construir una visión romántica de los Tupamaros y del MLN, olvidando que durante la democracia llevaron adelante asaltos, secuestros, asesinatos y acciones armadas para desestabilizar el país.
PRIMER RELATO: “La dictadura comenzó en 1968”.
Falso. La dictadura comenzó en junio de 1973, cuando Juan María Bordaberry disolvió el Parlamento con apoyo militar.
En 1968 Uruguay seguía siendo una democracia. Gobernaba Jorge Pacheco Areco dentro del marco constitucional mientras el MLN Tupamaros realizaba copamientos, atentados, asaltos, La toma de Pando, fugas de cárceles masivas, secuestros y asesinatos de policías, militares y civiles como Pascasio Báez.
Sin embargo, el propio Estado terminó avalando ese relato cuando la Ley 18.596 fijó las “reparaciones históricas” desde el 13 de junio de 1968, es decir, cinco años antes del golpe de Estado.
¿Por qué las “reparaciónes históricas” comienzan en 1968, cuando en Uruguay había una democracia?
Y luego, en 2017, la Ley 19.550 creó una Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad para investigar hechos desde ese mismo período.
La pregunta es inevitable: ¿por qué se investiga desde 1968 como si Uruguay ya hubiera estado bajo una dictadura?
SEGUNDO RELATO: la cifra de desaparecidos.
La Comisión para la Paz estableció que los desaparecidos en territorio uruguayo fueron 38. Cifra confirmada por el investigador, escritor y periodista Alvaro Alfonso.
Sin embargo, organizaciones de izquierda hablan de 197 o 205 casos sin aclarar que gran parte corresponden a desapariciones ocurridas en Argentina, Chile o Paraguay dentro del Plan Cóndor, pero no por la dictadura uruguaya en nuestro pais.
TERCER RELATO: el dolor convertido en negocio.
Con los años, el tema de los derechos humanos dejó de ser solamente memoria y justicia para transformarse también en una enorme estructura política y económica financiada con dinero público.
Las reparaciones históricas generaron indemnizaciones, pensiones y privilegios especiales que les costaron cientos de millones de dólares a todos los uruguayos:
- más de 340 millones por la Ley 15.783;
- más de 90 millones por la Ley 18.033;
- más de 15 millones por la Ley 18.596;
- y más de 25 millones en investigaciones y estructuras estatales.
Para 2030, el costo total podría superar los 2.000.000.000 millones de dólares (DOS MIL MILLONES DE DOLARES!!!)
Mientras tanto, nunca existió el mismo reconocimiento para policías, militares y civiles asesinados o secuestrados por la guerrilla.
La memoria se volvió selectiva. Y cuando la memoria es selectiva, deja de ser justicia para transformarse en relato político. Ya no se puede hablar solamente de memoria o verdad. También estamos hablando de enormes cantidades de dinero público destinadas a reparaciones históricas, pensiones y compensaciones, convertidas en privilegios injustos que ningún otro jubilado tiene (jubilaciones heredables, años y aportes fictos que le fueron computados, y un monto mensual de unos $ 53.000 que muy pocos jubilados cobran en nuestro país y que aportaron toda la vida).
La pregunta que asoma es inevitable: ¿hasta dónde puede seguir cargándose sobre generaciones actuales el costo económico de decisiones tomadas hace más de 50 años?
Porque ese dinero no sale de un lugar abstracto. Sale del trabajo, de los impuestos y del esfuerzo de los uruguayos de hoy, muchos de los cuales ni siquiera habían nacido durante la dictadura.
Yo creo que se puede defender los derechos humanos sin transformar el pasado en una herramienta permanente de división política ni en un sistema indefinido de reparaciones financiadas por toda la sociedad.
Yo digo algo muy diferente a los eslóganes de la marcha:
Mientras ellos dicen: “Ni olvido ni perdón”
Yo digo: “Perdón sin olvido”
Mientras ellos dicen: “Memoria, verdad y justicia”, en los hechos es “Venganza, relato y privilegios”.
El pueblo uruguayo decidió en las urnas, no una, sino dos veces por la paz social, la estabilidad civil y el perdón, y esa voluntad popular no se respeto. Se la pasaron por las partes oscuras.
Hoy, los coletazos de la guerra fría siguen siendo enaltecidos por ideologías de izquierda, plagadas de odio y resentimiento que, luego de 50 años, siguen decididos a no perdonar, a no cicatrizar heridas y a no avanzar, utilizando esta dolorosa época para seguir dividiendo a la sociedad uruguaya; sociedad que sigue pagando y financiando sus falsos relatos.
En este país podés pasarte la vida trabajando honestamente y jamás llegar a tener un techo propio.
Ahora, caés preso y salís con vivienda y celular nuevo.
Nunca pensé vivir para ver el nivel de decadencia al que nos están llevando.