cada vez que llego tarde al trabajo siento cierta vergüenza porque no tengo un bebé que se haya puesto enfermo o un coche que hoy decidió no encenderse. solo soy una persona que por las mañanas tarda veinte minutos en tomarse su taza de café mientras mira a la nada.
Caminar sin podcast. Comer sin teléfono. Esperar el café sin scrollear. Ahí es donde aparecen las únicas ideas que después vas a reconocer como tuyas. Aburrirse a propósito es de los actos creativos más raros que quedan.
Dios, recuérdame que lo imposible solo vive en mi mente, que merezco vivir cosas buenas, que soy capaz de lograr todo lo que me proponga, que cuando mis fuerzas no me alcancen, las tuyas siempre me sostendrán.