Me perderé en mi mundo, y de la forma más egoísta que existe no quiero que más nadie sepa lo que es abrazarme, sentir mi aroma, tomar mi mano o conocer mi lado vulnerable.
No, a mí no me gusta discutir. Me gusta poder decir lo que me molesta sin que me hagan sentir exagerada o conflictiva. Porque expresar lo que duele no es discutir, es poner límites. Y quien sabe amar, escucha para comprender, no para defender su ego.
Me fetiche más sucio asqueroso repugnante digno de sanción y censura es que me amen con tanta intensidad que nunca me hagan sentir reemplazable o menos, que yo sea su todo, su centro, el amor de su vida