las... nuevas amistades. —Su tono, presumiblemente simpático, descendió en volumen para convertirse en un murmullo convencido. Su copa se alzó, en dirección a la princesa. —Y por vos, princesa. Por vuestra libertad, y porque se mantenga así mucho tiempo más.
Los rumores acerca de la princesa que ahora caminaba a su lado no eran en vano. Una frase sencilla podía tener muchos significados, pero la dama que olía a lavanda y jazmín solía acertar cuál era el correcto en su primer intento.
Era algo que valoraba la familia Targaryen »
Aquella frase, en un principio, podría habérsela tomado al pie de la letra e interpretarla por el significado más directo, más obvio. Pero Merydia siempre supo leer entre líneas y no tardó en caer en la cuenta. Lyanna no pretendía hacer una crítica directa a la Corona sino que »
el terciopelo. El simple aleteo de sus pestañas, la postura erguida, elegante. Todo apuntaba a que se había forjado en esos temas desde temprana edad, pero parecía interesada en conquistar a nadie, a pesar de tener las armas más que necesarias para conseguirlo.
—Brindo por »
El mentón de la descendiente de los lirios se mantuvo alto y elevado conforme caminaba y escuchaba sus condolencias. No esperaba menos, pero sí que esperaba que no fuera a más. Sus pupilas paseaban entre guardias, estandartes y nobles que caminaban de un lugar a otro, en »
Merydia no quiso mirarla con pena, no porque no la creyese digna de ella, si no porque desconocer el motivo de que ella fuese la única asistente en representación de su casa, no había llegado a sus oídos. No pudo evitar profesar un sentimiento de desazón y desconcierto, a »
contraer matrimonio por el mero gusto de forjar alianzas con alguna casa vecina, sin padres que la forzasen a conformarse con el primer hombre que hiciera una buena propuesta, fuera niño, adulto o viejo... La libertad que muchas deseaban, estaba al alcance de su mano. Y, por »