Siempre me ha caído bien Bad Bunny, pero lo de cantar “quieren el barrio mío y que abuelita se vaya” y meter en la casita a toda la calaña pija que precisamente es la causante de eso me parece el colmo de la contradicción.
Jugar al Valorant siendo mujer significa aguantar insultos, comentarios sexuales y amenazas.
Todo ocurrió en una sola partida.
Hasta me dio miedo abrir el micro.
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