Toda la decepción que hoy siento nació de un amor que alguna vez fue inmenso. Quizás por eso duele tanto: porque nadie nos decepciona de verdad cuando nunca nos importó. A veces, la profundidad de la herida solo revela lo mucho que alguna vez quisimos.
Mi mayor red flag es que para poder dejar ir a una persona de mi vida me tiene que hacer tanto daño que me haga rendirme, porqué valoro tanto los pequeños detalles, que hasta de lo peor saco algo bueno
Ya no me digan que él perdió. Él no perdió nada, perdí yo. Perdí el tiempo, las ganas, la calma; perdí yo al quererlo con todo lo que tenía, al entregarle partes de mí que no suelo darle a cualquiera, al demostrarle que mi corazón le pertenecía y lo elegía sobre cualquier cosa en el mundo.