Estar soltera es genial hasta que una película romántica me recuerda que tal vez sí quiero que alguien me compre flores y me mire con esos ojos patéticos y anhelantes.
Mi papá y mamá nunca me dijeron: “búscate un novio con dinero”. Ellos decían: “estudie, trabaje y así no dependa de nadie” y con el tiempo entendí que esa fue la mejor herencia que pudieron darme: la libertad de valer por mí misma, sin deberle mi dignidad a nadie.