Uno siempre termina enamorándose del que conoció de la manera más random, en el lugar menos pensado, cuando menos lo espera y con el que jamás imaginó estar.
Y de repente, en dos meses se acaba el año que me enseñó que nada es para siempre; que el amor que das no siempre vuelve con la misma intensidad; que quien quiere se queda, y quien no, se nota; que a veces perder también es ganar, y que aunque duela, soltar también es crecer.
Que maravilla romper vínculo con alguien y no encontrarte a esa persona nunca más ni de casualidad, ni siquiera estando en el mismo lugar. El universo es tan sabio que selecciona quién nunca más merece estar en tu camino, escúchenlo.
Qué hermosa sensación de abrir un regalo y ver que es algo que mencionaste una vez de manera inconsciente y sentir que alguien te prestó atención como para recordarlo y hacerte feliz con eso.