Cada 7 de octubre, la Iglesia Católica celebra la festividad de Nuestra Señora del Rosario.
Origen e Historia
• Batalla de Lepanto (1571): El Papa Pío V instituyó esta festividad en agradecimiento a la Virgen María tras la victoria de la flota cristiana frente al Imperio Otomano, un triunfo que los creyentes atribuyeron al rezo del Santo Rosario.
• Santo Domingo de Guzmán: La tradición católica vincula la entrega y difusión inicial de esta devoción mariana con el santo español en el siglo XIII.
• Evolución del nombre: Inicialmente se llamó Santa María de la Victoria y, posteriormente, el Papa Gregorio XIII cambió su denominación a Nuestra Señora del Rosario.
Significado
• Oración cristocéntrica: Aunque es una devoción dedicada a la Virgen María, la Iglesia recuerda que el rosario guía a los fieles a meditar y contemplar los misterios de la vida, pasión y resurrección de Jesucristo.
Las personas sí cambiamos. Yo también tuve actitudes que hoy no me gustan, cometí errores y lastimé. Me dolió aceptarlo, pero más me dolería seguir igual. Cambié porque no quiero volver a ser esa versión de mí, porque cambiar no es dejar de ser uno mismo, es aprender a ser mejor.
Cásate con un hombre con mentalidad de proveedor: no rico, pero responsable y con liderazgo. Que cubra tus necesidades sin que tengas que rogarle ni recordárselo. Que cuide de ti. Que esté presente por elección, te de paz y cumpla su palabra. No es dinero, es carácter.
Este año entendí que la vida no siempre devuelve lo que das. Ser buena persona no te asegura finales justos, y amar de verdad tampoco garantiza que te elijan. Aun así, me quedo en paz, porque cometí errores, pero nunca hice daño con intención. Y al final, eso vale más.
Cuando elijas a alguien para compartir tu vida, mira más allá de la química. Fijate en cómo trata a los demás, cómo maneja tiempo, dinero y emociones. Cómo te habla cuando está molesto o en días difíciles.
El romanticismo enamora, pero la personalidad es lo que sostiene una vida.
A nadie le gusta escucharlo, pero tu entorno SÍ INFLUYE. La gente que te rodea SÍ importa. Hay personas que te impulsan a crecer y otras que, sin darte cuenta, terminan apagando partes de ti que antes brillaban.
En conciencia, no hay acciones triviales: peinarte, caminar, leer, reír, platicar o abrazar, son experiencias de infinita complejidad, impactan en tus emociones y en tu mente: forman parte sustantiva de tu historia. Son el portento de tu vida cotidiana. ¡Disfruta ser!