Querrán que cumplas sus expectativas y si no lo haces, dirán que les has fallado. No hagas caso, es una estrategia barata para que te sientas mal y acabes cediendo. Si lo haces, fallaras igual porque no les fallaras a ellos pero te fallaras a ti.
Primero tú.
No te falles
No siempre se trata de mentir. A veces es solo callar partes de la verdad. No por engaño, sino por cuidado. Para no herir. O porque, cuando alguien ya decidió verte con desconfianza, cualquier palabra se vuelve sospechosa. Entonces uno omite, no para manipular la percepción del otro, sino para no alimentar un juicio que ya está hecho.
Hay personas que, por más honestidad que pongas sobre la mesa, siempre dudarán de ti. No importa cuán transparente seas, cuán real intentes ser, nunca será suficiente. A veces es consecuencia de errores pasados, de una confianza rota, de una falla que dejó marca. Otras veces no tiene que ver contigo, sino con la forma en que el otro mira el mundo.
En el fondo, las personas siempre encuentran la manera de revelar quiénes son. Solo hay que darles el espacio y el tiempo para que lo hagan. Ninguna máscara puede usarse para siempre.
Yo creía que la comunicación era la base de todo, pero al final es la comprensión, porque puedes decir todo lo que quieras, pero si alguien no está dispuesto a entender, seguirá siendo un caos.
Sanar también es soltar la esperanza de que algún día la otra persona entienda el daño que causó. Es dejar de esperar una disculpa o una explicación. Es aceptar que tu paz no puede depender de la conciencia de alguien más.