Hoy se repite la historia, de la misma forma, ya siendo un señor, misma casa, solo en la pieza, relatos de Salvador, patea Canale y romper en llanto como aquel mita’i y convirtiendo el dejavú del momento en uno de los momentos más inolvidables de su vida.
Es difícil explicar en palabras lo que siento ahora, pero puedo contar los hechos. Un 29 de Junio de 2010, un pibe encerrado en su pieza, tele de tubo, arrodillado, mirando solo en silencio la tanda de penales, relatos de Salvador Hicar, patea Tacuara y rompe en llanto…
Quiero decir muchas cosas, pero me gana la tristeza y la impotencia. Una vez más demostramos que merecemos estar como estamos. Pero no hay mal que dure 100 años, en algún momento va a caer y voy a ver a mi país progresando.