En Colombia no existen tigres, existen pumas, y ayer se pudo avistar uno. Yo elijo la vida de él y de millones de animales y especies que hacen parte de nuestra flora y fauna. Defender la vida no me hace de izquierda, me hace empática con quienes no pueden elegir.
Está perrita fue diagnosticada con depresión tras sufrir un aborto espontáneo, y los veterinarios decidieron que trabajar con niños en una escuela local le haría bien.
Nunca ha sido más feliz.