que vivan los hombres que te acomodan el pelo detrás de la oreja, que te escuchan con atención, que te hacen sentir tranquila. los que no necesitan fecha especial para tener un detalle.
La felicidad es subestimada. La pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de problemas urgentes. Es un domingo por la tarde sin nada que resolver.