Les voy a contar porque realmente sufrimos los ansiosos: Por todo y por nada, por lo que puede pasar y lo que no, por lo que pasa, lo que pasó y por lo que pensamos que pueda pasar. Sufrimos constantemente porque nuestra mente no para de reproducir supuestos.
Mi silencio es mi límite. Soy alguien que busca soluciones, que dialoga y que se disculpa cuando es necesario, pero si llego al punto de quedarme en silencio, significa que he agotado todas las vías y en ese momento, la paz interior se vuelve más valiosa que cualquier discusión.