Un país que pone más esfuerzo en perseguir al que se fuma un cigarro, al autónomo que debe 40€ de cuota o al bar que saca una mesa de más que en controlar sus fronteras para detener una invasión, es un país fallido.
Como maestra siento una profunda rabia al ver el vídeo. Si no tienes paciencia, empatía ni amor por enseñar y cuidar, no trabajes con niños. La educación y el cuidado infantil requieren corazón y dedicación. Los niños son frágiles e indefensos, nuestra obligación es protegerlos.