Quisieron venderme la idea de que Dios solo se encuentra en una iglesia. Pero yo lo conocí en mi soledad, en mis miedos, en mi sufrimiento, pero también en mis procesos, en mis logros y en mis triunfos.
Quizás la soledad en la que me encuentro, el no sentir amor hacia nadie y el aburrimiento que siento, son en realidad la paz que tanto anhelaba cada vez que lloraba por las noches