Escuchar música que amabas a los 15 años es una forma de autocuidado. No es nostalgia. Es reconexión. El cerebro recuerda cómo se sentía ser tú en ese momento. Y a veces, para avanzar, necesitas recordar quién fuiste cuando soñabas sin límites.
El arquero le dice a Neymar: «Yo te lo paro». Este, jugándose su prestigio y honor y sabiendo quién es, le responde con seguridad: «A mí no». El arquero estaba crecido, como suele pasar con los tontos cuando triunfan un par de veces y creen que ya son superiores al maestro. Pero el maestro le recuerda su lugar: «Usted es un aprendiz, mire cómo lo goleé sin esfuerzo». Grande Neymar.