nunca te vayas con un beso, abrazo, un te quiero o lo siento pendiente, porque el mañana no existe y las oportunidades se van. El tiempo se sabe que no regresa y los “que habría pasado si...” son los que más duelen
Por primera vez en la historia se juntaron Google, Microsoft, Anthropic, OpenAI y otrás 100 compañías más del sector para publicar una carta pidiendo a los gobiernos que se preparen para recibir ciberataques con los nuevos modelos de inteligencia artificial.
Fuerte.
Hoy me encontré este artículo en redes, es un artículo del 01/09/1981 publicado en la revista Vistazo…
Y ¡Sí se cumplió el sueño! y sí ¡Guayaquil tuvo un Malecón hermoso!…
Pero es triste saber que en el 2026 sucediera la salida definitiva de grandes espacios gastronómicos como el Mercado del Río y el tradicional restaurante Resaca, es una pena… De corazón quiero que la siguiente Alcaldía se encargue de cumplir y MANTENER sueños, no permitir que Guayaquil siga recorriendo el camino que actualmente recorre y termine siendo un cantón olvidado. ⤵️
Somos tan curuchupas en este país, tan moralistas, que algunos y algunas ven,en una publicación de un organismo judicial, a un hombre con pelo largo y se espantan, se admiran, critican.
Pero no se asustan de lo que verdaderamente le pasa a la Justicia de este país ni a su destrucción profunda.
El contrato de gestación subrogada sigue generando debates: una pareja demanda el incumplimiento porque la gestante no abortó a pesar provisión contractual. Casos así revelan distintos motivos por lo que considero que el objeto de estos contratos debe considerarse ilícito.
Toda mi solidaridad con las madres de los niños de Las Malvinas, que tuvieron que aguantar la campaña pagada de difamación contra sus hijos Con las madres de los niños asesinados en el fuego cruzado de la inseguridad. Con las madres que tienen que recibir los cuerpos de sus bebés en cartones porque el Estado no le da a la amoznia ni lo más básico en salud. Mi solidaridad con las madres de los bebes que mueren porque el Estado no compra medicinas mientras paga fortunas a periodistas para pauta. Mi solidaridad con ellas.
#Televistazo | Mañana se cumplen seis meses del ataque contra los pescadores ecuatorianos, que según el Washington Post, respondería a una operación encubierta de la CIA.
#Ecuavisa contactó a la tripulación, que se mantiene en su denuncia inicial: que la operación comenzó con un acercamiento de drones.
En San Mateo, Manabí, la herida sigue abierta y analizan impulsar una demanda internacional para exigir una reparación.
Conoce más en https://t.co/PgjOzH7SSk 💻
Entre el feto de Sambo y el de Monte Sinai.
Lo ocurrido obliga a separar una situación médica privada de una decisión política del Estado.
Un embarazo que no llegó a término es un hecho que pertenece a la intimidad de una familia. Convertirlo en motivo para colocar la bandera de Carondelet a media asta durante tres días transforma un acontecimiento privado de la familia presidencial en un símbolo público de duelo nacional.
Y ahí está el problema.
En el mundo ocurren alrededor de 23 millones de abortos espontáneos cada año: aproximadamente 44 por minuto y más de 60.000 cada día.
Son pérdidas gestacionales que atraviesan millones de mujeres sin que los Estados decreten duelo ni bajen sus banderas. Son mujeres pobres que sufren y en algunos casos el aborto se da por situación precaria.
¿Por qué entonces una pérdida gestacional adquiere dimensión institucional, cuando le ocurre a la cenicienta de la familia del Presidente?
Mientras tanto, en Ecuador tenemos pacientes renales luchando por recibir sus diálisis; enfermos buscando medicamentos; hospitales con carencias; familias desesperadas intentando conseguir tratamientos y ciudadanos que mueren esperando una atención que el Estado tenía la obligación de garantizar. Miles de cenicientas abortando solas y otras falleciendo con su feto en sus entrañas.
¿Cuántas veces se bajó la bandera de Carondelet por ellos?
Eso es lo verdaderamente cuestionable.
La bandera nacional no pertenece al Presidente ni a su familia. Es un símbolo de todos los ecuatorianos y no debería utilizarse para convertir una tragedia familiar del gobernante en un acontecimiento de Estado.
Mucho menos debería permitirse que una situación íntima termine sirviendo para construir una narrativa política o emocional alrededor del poder.
Una República exige distinguir entre familia y Estado, sentimiento privado y duelo público, comunicación personal y propaganda política.
Porque mientras el poder convierte su propio dolor en ceremonia nacional, existen miles de ecuatorianos cuyo sufrimiento ocurre silenciosamente, sin cámaras, sin comunicados oficiales y sin una bandera a media asta.
Carondelet no es la casa particular de la familia presidencial.
La bandera no es patrimonio del gobernante.
Y el dolor privado del poder no puede valer institucionalmente más que el dolor de los ciudadanos.
Todo dolor familiar es respetable en lo privado, pero llevarlo a luto nacional desde el aparato del Estado es cruzar una línea muy baja. No se puede exigir la empatía de todo un país cuando a este gobierno jamás le importó la vida ni la dignidad de los ciudadanos de a pie.
@AnderssonBoscan los niños de las Malvinas, el Niño de 5 años impactado por una bala mientras dormía en su cama, y así la lista…todos ellos merecían duelo NACIONAL.
@laviniavNoboa Cuando un duelo privado se convierte en luto nacional, pasa legítimamente al debate público: ¿por qué un duelo de la familia presidencial recibe exteriorización institucional del Estado mientras tantas muertes de ecuatorianos no reciben un reconocimiento equivalente?. 2/2
@laviniavNoboa ENTONCES convierta ese dolor en solidaridad con las madres del Ecuador que lloran sus hijos arrebatados por la violencia y el desabastecimiento hospitalario. Con su silencio, se han vuelto cómplices. Entiendan algo: tienen un pueblo furioso. 1/2
México ganó en la cancha, pero una parte de la afición perdió fuera de ella. Y aunque no se pueden cerrar todas las heridas que este pleito dejó abiertas, no quiero quedarme callado. Prefiero hablar y expresar esta sensación, aun con el riesgo de incomodar a los míos.
Es verdad que México ganó un partido importante, y que con él alcanzó algo que a nuestra selección le costó décadas. Eso no es cosa menor, eso emociona. Y los jugadores y el equipo técnico se lo merecen. No pienso fingir que no me alegra. Pero afuera de la cancha, ninguna victoria queda completa cuando, alrededor de ella, se abre una herida. Y hay que tomar enserio lo que pasó. Y hoy, como mexicano, me pesa reconocerlo:
Convertir la pasión en hostigamiento no tiene defensa. Confundir el folclor con el abuso, tampoco. Creer que incomodar al que nos visita es una manera de apoyar a los nuestros es una idea tan infantil como triste. Un Mundial no se juega solo con los pies: también se juega con la educación, con la hospitalidad, con la grandeza y con el alma de un pueblo. Amo mi patria, y sé que hay una picardía y un sentido del humor que todos los mexicanos llevamos muy adentro y tal vez solo nosotros lo comprendemos; pero llevarlo adentro no lo vuelve digno de cualquier momento ni de cualquier persona.
Hay una pregunta que deberíamos hacernos sin buscar la salida fácil: ¿de verdad queremos ganar así? ¿De verdad queremos que el mundo recuerde nuestra alegría enredada con la burla y la grosería? tirándole cerveza a un adulto mayor?
No hablo contra México. Hablo desde México. Lo digo siendo mexicano, uno que ha cargado su bandera por el mundo entero con mucho orgullo. Y me arde reconocerlo justamente porque somos mucho mejores que eso.
Si nos cabe un gramo de madurez, entenderemos que amar a un país no es aplaudirle todo. Amar a México es defender su dignidad incluso frente a los excesos de sus propios hijos. Amar a México es tener el valor de decir que somos mucho más que la minoría que insulta, que agrede, que confunde la pasión con el permiso de perder la educación.
Querido Ecuador, te ofrezco disculpas y pido que el mal comportamiento de unos cuantos no secuestre el nombre de millones de mexicanos nobles, generosos y profundamente hospitalarios.
El enojo de los ecuatorianos tiene total derecho a existir. Ahí es donde el fútbol se sale de la cancha y entra en la conciencia. Ecuador no es nuestro enemigo: Ecuador es un pueblo hermano. Un país latinoamericano con su dolor y su historia, con familias, con niños que también soñaban ver ganar a su selección, con aficionados que viajaron con mucho esfuerzo e ilusión.
Creo que se puede competir sin despreciarnos. Creo que se puede celebrar un gol sin insultar una bandera. Creo que puede defender a México sin humillar a nadie. Nuestros gobiernos han tenido diferencias enormes, ambos han cometido errores, y nuestras patrias están llenas de cosas oscuras, dolorosas, que nadie niega, pero no habitamos este continente para heredar rencores ni para cobrarnos vendettas.
Quizá este sea el momento de decirlo con la frente en alto: perdón a cada ecuatoriano que se sintió agredido, humillado o maltratado por mexicanos que olvidaron lo que significa ser anfitrión. Mi madre humildemente me enseño, que recibir al que llega de lejos es una de las formas más antiguas y honrosas de la fe, y en cómo lo tratamos se prueba de qué estamos hechos. No todos fuimos eso, es cierto. Pero eso también ocurrió, y negarlo sería otra manera de faltarte al respeto a un país entero.
Que esta alegría no nos deje ciegos. Cuando un país recibe al mundo, no basta con llenar los estadios: hay que abrir también el corazón y cuidar el corazón del otro como algo sagrado.
Y desde este mexicano, con el corazón abierto y sin condiciones: te abrazo querido Ecuador.
Reciban mi cariño, y esta ofrenda de concordia y gracia. Que Dios bendiga a su patria.
#daniel
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