Vieron este video en el tikitoki?
Bueno para las que no lo han visto trata de una mamá ll0rando porque su esposo salió a cortarse el pelo y ella le encargo un Gaseosa Sprite para comer con su hamburguesa pero...! el esposo en el camino se encontró a su primo y se fue a pasear con él, y si, el Sprite jamás llegó.
Pero...! todas las que son mamás y amas de casa saben perfecto que la tristeza de ella no es por un refresco, es por la soledad que una vive estando 100% en el hogar, criando, cocinando, limpiando sin tener unas horas para irse a poner uñas o solo darse un baño tranquila. Y la libertad que tiene el esposo para poder salir solo y sin niños a cualquier lado . Entienden su dolor 🥹🥹🥹
Confiar en Dios no es para cualquiera. Tienes que ser capaz de mantenerme firme cuando todo a tu alrededor parece desmoronarse. Tienes que estar dispuesto a levantarte de tu cama y confiar en él aunque las lágrimas te estén rodando por la cara.
Tienes que ser paciente y saber que no es un hada madrina. Sus caminos no son nuestros caminos. Sus pensamientos no son nuestros pensamientos. Y, personalmente, ¡yo todavía no he visto ni una sola promesa suya que no se haya cumplido! 🙏🏻
Entonces empecé a pedirle a Dios todas las mañanas:
"Señor, métete en mi cabeza y en mi corazón antes de que yo lo haga" y vi cómo mis días cambiaron 🤍
LA TEORÍA DE LA SILLA.
Hubo un momento en mi vida en el que alguien me habló de la teoría de la silla… y desde entonces, algo cambió. No volví a mirar mis relaciones —ni mi lugar en ellas— de la misma manera.
La idea es simple, pero poderosa:
Todas las personas tienen una mesa en su vida.
Quienes te valoran de verdad, te sacan una silla en cuanto llegas.
Te hacen espacio.
Te miran.
Se acomodan sin que tengas que pedir nada.
Tu presencia es natural, bienvenida, evidente.
Pero también existen los otros:
Los que te dejan de pie.
Los que hacen como si estorbaras.
Los que te ponen a prueba para ver si “mereces” sentarte.
¿La verdad incómoda?
Si tienes que pedir tu silla una y otra vez…
no es falta tuya: es la mesa equivocada.
Cuando tienes que insistir, esperar o encogerte para caber…
no es falta tuya.
Estás en la mesa equivocada.
No luches por espacios donde te tratan como un añadido.
No insistas donde tu presencia incomoda.
Ve donde tu presencia suma.
Tu silla existe.
Solo te falta sentarte en la mesa correcta.