Yo creía que la comunicación era la base de todo, pero al final es la comprensión, porque puedes decir todo lo que quieras, pero si alguien no está dispuesto a entender, seguirá siendo un caos.
Las amistades de la infancia que perduran en la adultez me resultan muy mágicas: crecieron juntos, vivieron mil versiones tuyas y del otro, y en todas se siguieron eligiendo