yo NUNCA me voy a olvidar de la noche que no podía ni respirar de tanto llorar, así como tampoco me olvido de quienes fueron las únicas personas que estuvieron
Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar.
A veces me quejo de la vida, pero luego recuerdo que todo lo que he querido siempre llega en su momento, que soy una persona bendecida, que la vida es maravillosa y que Diosito es inmensamente detallista conmigo.
“Lo manejaste súper bien”
No, claro que no. No comí bien por días, tenía ganas de llorar de la nada, sobrepensé todo, no hablaba con nadie y no dormía.