Todo esfuerzo conduce a más esfuerzo; todo lo que se construyó debe mantenerse, todo lo que se adquirió debe protegerse contra el deterioro o la pérdida. Lo que se puede perder no es realmente de uno; y si no es tuyo para qué tanto esfuerzo.
Lo que nunca se perdió, nunca puede ser encontrado. Tu misma búsqueda de seguridad y alegría te mantiene alejado de ellas. Deja de buscar, cesa de perder.
No te defines ante los demás, cuídate a ti mismo. Ya sabes quién eres. No te agobies con nombres, simplemente sé. Cualquier nombre o forma que te des a ti mismo oscurece tu verdadera naturaleza.
No lo llames un camino, es más bien una especie de habilidad. Ni siquiera eso es. Mantente abierto y en silencio, eso es todo. Lo que buscas está tan cerca de ti que no hay lugar para un camino.
Despertamos y dormimos. Tras una jornada laboral, llega el sueño. Ahora bien, ¿me duermo yo o me invade la inconsciencia, propia del estado de sueño? En otras palabras, estamos despiertos porque estamos dormidos.
No soy indiferente, soy imparcial. No doy preferencia a mi misma ni a lo mío. Una cesta de tierra y una cesta de joyas, las dos me resultan indeseables.
El evangelio de la autorrealización, una vez escuchado, jamás se olvidará. Como una semilla sembrada, esperará la estación propicia para germinar y crecer hasta convertirse en un árbol poderoso.
El mundo no es más que un espectáculo, brillante y vacío. Existe, y sin embargo no existe. Está ahí mientras yo quiera verlo y participar en él. Cuando dejo de preocuparme, se disuelve. No tiene causa ni propósito. Simplemente ocurre cuando estamos distraídos.
Lo que te impide saber no es la falta de oportunidades, sino la incapacidad de concentrarte en lo que quieres comprender. Si tan solo pudieras mantener presente, lo que no sabes, te revelaría sus secretos.
Es tu idea de que tienes que hacer cosas que te enredan con los resultados de tus esfuerzos —la motivación, el deseo, el fracaso, la frustración— todo esto te frena. Simplemente observa lo que sucede y recuerda que estás más allá.
Un hombre a quien se le da una piedra y se le asegura que es un diamante inestimable se sentirá enormemente complacido hasta que se dé cuenta de su error; de la misma manera los placeres pierden su sabor y los dolores su punta cuando se conoce al yo.
Cuando nos absorbemos en otras cosas, en el no-yo, olvidamos el yo. No hay nada antinatural en ello. Pero, ¿por qué olvidar el yo por exceso de apego? La sabiduría reside en nunca olvidar el yo como fuente omnipresente tanto del experimentador como de su experiencia.
Para hablar con sentido desde el principio de cualquier cosa, debes salir de ella. Y en el momento en que lo haces, te das cuenta de que no existe tal cosa ni nunca la existió. Solo existe la realidad, en la que ninguna cosa tiene existencia propia.
La vida misma es el Gurú Supremo; presta atención a sus lecciones y obedece sus mandatos. Cuando personalizas su fuente, tienes un Gurú externo; cuando los tomas directamente de la vida, el Gurú está en tu interior.
Las teorías no son ni correctas ni incorrectas. Son intentos de explicar lo inexplicable. Lo que importa no es la teoría, sino cómo se prueba. Es la prueba de la teoría lo que la hace fructífera.