No hay ninguna explicación lógica que haga creíble que una joven promesa del Barcelona participe en una acción de UNICEF con refugiados, haga una sesión de fotos con un bebé y que, 19 años después, ambos se encuentren en una final de la Copa del Mundo como dos de las grandes estrellas del fútbol.
El último partido de Messi en un Mundial será una final del mundo contra un adolescente que bañó en una palangana hace 18 años. Te tenés que reír fuertísimo del destino.