Le dije a la psicóloga que sentía que había personas que no reconocían todo el esfuerzo que hago por ellos y me contestó que “a veces estamos tan presentes que nos volvemos invisibles, porque siempre estamos”. Y la verdad que me pegó una patada en el cora y otra en la cabeza.
yo debo ser la mejor anfitriona del mundo porque si estás en mi casa JAMÁS te voy a dejar lavar los platos, pero no por buena educación sino por miedo a que me empapes toda la cocina y laves mal. Lo que callamos las obsesivas.