¿”qué pena con las visitas”?
Qué pena con las y los trabajadores que usan diario un metro colapsado
Qué pena con las madres buscadoras que tienen que cabar con sus propias manos para encontrar a sus hijos.
Qué pena con las y los niños que llevan meses sin clases porque sus maestros están en paro
Qué pena con los agricultores y transportistas extorsionados por el crimen organizado
Que las visitas vean que México no son solo ajolotes pintados.
El genial vídeo vintage del museo en el episodio 3 de WIDOW'S BAY, contando la historia de la isla. Ojo al momento final, y ese guiño a BLAIR WITCH PROJECT, precisamente en el capítulo dedicado a la bruja del mar.
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La Ciudad de México lleva inundándose desde 1555, cuando una crecida del lago de Texcoco destruyó buena parte de la capital de la Nueva España y el virrey tuvo que buscar con urgencia una solución que no llegó en los siguientes trescientos años. En 1607 el virrey Luis de Velasco construyó un túnel en Huehuetoca que no funcionó. En 1629 la ciudad quedó bajo el agua durante cinco años seguidos y los vecinos se movían en canoa por las calles del Centro. En 1856 el ingeniero Francisco de Garay ganó un concurso convocado por el gobierno con el mejor proyecto de desagüe y nadie lo construyó por falta de dinero. El proyecto empezó a construirse en julio de 1866 bajo órdenes del emperador Maximiliano. La Revolución de Tuxtepec paró las obras. Las retomé en 1881. Las paré por falta de recursos. Las reinicié con capital privado. Contraté al ingeniero inglés Weetman Pearson, que había construido obras hidráulicas en cuatro continentes, y le di carta blanca y el contrato más importante del Porfiriato. El 17 de marzo de 1900 inauguré el Gran Canal del Desagüe del Valle de México. Era un canal abierto de 47 kilómetros desde San Lázaro hasta Zumpango, con un túnel de casi diez kilómetros perforado a través de la sierra de Tequixquiac. Dije ese día que la Ciudad de México quedaría libre de inundaciones para siempre. En 1903, tres años después de la inauguración, la ciudad sufrió una severa inundación. El problema que tardó 345 años en resolverse resultó ser más grande que la solución. Sigue siéndolo.