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Yo no sé si estaré equivocado, pero esa franja azul que atraviesa la ciudad en el suroccidente me parece que coincide con el recorrido de la primera línea del Metro. ¿Voto castigo a Petro por joder y joder y joder conque no se haga?
Publicamos el mapa de Bogotá barrio por barrio de la primera vuelta. Pero lo interesante aparece al compararlo con 2022: la ciudad se corrió a la derecha, y se ve exactamente en qué barrios. Hilo con los extremos 🗺️👇
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El tigre sería técnicamente una especie invasora en Colombia, que tiene como especies sombrilla a los pumas y jaguares.
Saben qué otra especie invasora hay en Colombia? Cómo no, los hipopótamos.
@MercedesTriana5@FicoVelez Que yo estoy votando por Iván Cepeda. Yo conozco a José Manuel Restrepo, soy egresado del Rosario cuando él era rector y me parece un excelente académico y un ministro competente del bojote, pero no es el candidato presidencial. El que está por encima de él es un impresentable.
No estoy de acuerdo ni con la postura de Cepeda ni con la de Abelardo, pero creo más en un líder político que ha mostrado coherencia durante 20 años en el Senado que en un advenedizo que se cree el más putas de la pradera y no tiene ni postura.
Así que mi voto es por Cepeda.
Cuánto quisiera una izquierda que mirara a Willy Brandt, Olof Palme y Clement Attlee en vez de quedarse en una discusión árida y estéril entre Lenin y Mao.
"Desde mi lugar como feminista, voy a votar por alguien que representa todo lo contrario a lo que me identifica porque no estoy de acuerdo con el gobierno actual".
Desde mi lugar como feminista, defensora de una política social posibilista y de una economía cooperativista, digo con total transparencia lo que pienso y lo que voy a hacer.
Sé lo que representa Abelardo de la Espriella. Él encarna todo aquello contra lo que he luchado: es un hombre misógino y machista, un líder que construye su imagen más como showman que como estadista comprometido con el bienestar colectivo. Por eso dejo claro: no le haré campaña oficial, no invitaré a votar por él y mi apoyo nunca será incondicional. Escasamente depositaré mi voto a su favor y tengo el deber de explicar por qué.
Me dicen que el voto es secreto. respondo que toda mi vida he hecho mi voto público. Esa es mi forma de ejercer control político. de decir: te voto, te cuestiono, te confronto, te exijo y nunca estuve a tu servicio. Creo firmemente en esta máxima: con democracia todo, sin democracia nada.
No puedo premiar la indecencia que ha marcado estos cuatro años de gobierno de Gustavo Petro. No estoy de acuerdo con la forma en que se han ejecutado las políticas públicas, ni con las decisiones administrativas, ni con la gestión que ha profundizado divisiones. Tenemos una crisis profunda en el sistema de salud y es urgente frenar ese rumbo. Tampoco puedo respaldar una administración que premia la ignorancia o la violencia, que permite la misoginia en cargos de poder y que difunde ideas dañinas: que quien tiene estudios es un ladrón, que se odia al que tiene bienes solo por tenerlos, o que se alimenta el odio de clase. Hago una distinción fundamental: el odio de clase no es lo mismo que la conciencia de clase. Uno separa y destruye; la otra impulsa la transformación con justicia y sin rencor.
Por eso tampoco voy a votar a favor de Iván Cepeda. No me quedaré como espectadora silenciosa. Mi voto es esencialmente en contra de su candidatura y de lo que representa hoy. No confío en él. Esa imagen de hombre decente y serio que construyó a lo largo de los años se ha desdibujado en esta campaña. Se ha comportado como la mascota adiestrada del presidente. Si esa es su actitud ahora cuando busca el poder, así será durante cuatro años si llega a gobernar.
Quiero que Abelardo lo sepa: una feminista le dará su voto solo para confrontarlo, cuestionarlo, vigilar cada paso y exigirle que no traicione a la ciudadanía. Soy solo una mujer y mi única herramienta es mi voz. Voy acompañada de muchas mujeres que piensan igual. Ellas también votarán por Abelardo, no porque yo haya hecho campaña, sino porque han decidido libremente que es la opción menos dañina para el país. Nadie nos verá celebrando su figura. Nos verán vigilando.
Mi decisión central es esta: voto en contra de la Asamblea Constituyente. Invito a no votar por Cepeda porque es imposible creer en sus promesas. Basta mirar sus acciones de las últimas tres semanas. Primero no reconoció los resultados de la primera vuelta y al día siguiente ya los aceptaba. Dijo que la constituyente no era su prioridad y luego prometió hacerla sí o sí. Se negó a debatir durante meses y ahora exige debates a última hora. Desconfío rotundamente de él. Esa postura no significa que confíe en Abelardo. Significa que tengo claridad sobre lo que está en juego.
Es vital entender algo que muchos confunden y que cualquier abogado, y más un constitucionalista como él, debería explicar bien. Reformar artículos de la Constitución no es lo mismo que hacer una Asamblea Constituyente. Son procesos distintos en naturaleza, alcance y reglas. Una reforma ajusta lo que existe dentro del marco legal vigente. Una constituyente borra todo el tablero para cambiar las reglas desde cero, sin límites previos. No estoy de acuerdo con una constituyente venga de la derecha o de la izquierda, porque hoy lo que urge es proteger el marco democrático que tenemos.
Por todo esto, mi voto es una herramienta de defensa vigilancia. Voto por la Constitución y para frenar lo que considero un riesgo mayor. @RSilvaRomero
Gracias
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Yo acá de pesimista: los fachos ven las marchas de jóvenes de hoy y ya empiezan a decir que volvió el estallido social y la minga y el país ingobernable que le tocó al pobrecito Duque en 2021.
Los fachos: Wulio, Néstor, Juan Roberto, Lozano y Victoria Eugenia.
Menos mal tengo solo dos camisetas de la Selección: la roja de 2014 que compré en ese Mundial, y la azul de 2018 que me la regalaron.
Si tengo una camiseta amarilla es la de Suecia del 94. Tal vez porque, como dijeran los comunistas italianos, me siento más cómodo en Estocolmo.
Y así perdimos estúpidamente hasta el derecho de ver un partido de la Selección Colombia sin que nos metan a Abelardo de la Espriella por las narices.
Jakarta me espera.
Invito a todos los colombianos a que a partir de hoy usemos la camiseta de la Selección Colombia todas las veces que nos sea posible en la semana.
Así apoyaremos a nuestros jugadores, pero también será un símbolo de libertad, democracia y respeto a la Constitución de 1991
���🇴
A mí este argumento me parece lamentable. La preocupación económica es extremadamente seria, y lo digo yo con 9 meses de desempleo encima. Si alguien vota con el bolsillo, está plenamente justificado.
El problema es el votante preocupado por acabar con el otro votante.
Para los que gritan que Cepeda no ha hecho nada en el Congreso, su rendición de cuentas de la legislatura 2024-25. Entre ellos, y lo que calla el "ay, 16 años en el Congreso y ni una ley":
- Tres proyectos de autoría propia
- 8 de coautoría
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