Quien roba a un ladrón, tiene 100 años de perdón.
Defrauda, lo máximo que puedas, es un deber moral de todo ciudadano de bien al que un estado cleptómano no para de arruinarle.
Cuando enseñes tu código QR de borrego para entrar a un restaurante y queden tus datos registrados, sólo tendrán que tirar un poco del hilo y te pasará ésto. Es lo que mereces, 🐑.