1) Sostenemos como evidentes estas verdades: que los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Carta de H.D.Thoreau a Cepeda...
Senador Iván Cepeda:
Le escribo estas líneas no desde el lenguaje de la tribuna parlamentaria, el cual desconozco y desprecio, sino desde la severa soledad de los bosques de Concord, donde aprendí que la única patria del hombre libre es su propia conciencia. He observado sus apelaciones a la "desobediencia civil", y como autor de la idea de que un hombre justo debe romper la ley cuando esta lo obliga a ser el agente de una injusticia, me veo en la obligación ética de desnudar la falsedad de su discurso.
Cuando examino la historia moderna, veo hombres que, con imperfecciones, rozaron la grandeza de la objeción de conciencia. A Mohandas Gandhi podría criticarle la masificación de su movimiento; a Martin Luther King, su excesiva fe en que las leyes del Congreso podían remendar el alma de una nación; a Nelson Mandela, su pragmatismo final al sentarse en la silla del magistrado. Pero mis críticas hacia ellos son, en última instancia, querellas filosóficas sobre el método. Ninguno de ellos dejó de poner el cuerpo: pagaron con años de presidio, con el destierro y con el asedio del poder el derecho a llamar "desobediencia" a sus actos. Desobedecieron desde abajo, sufriendo el peso del Estado.
Lo que usted hace, senador, es una impostura de un orden completamente distinto, y la rechazo con la mayor vehemencia.
Usted pretende vestir con el ropaje sagrado de la desobediencia civil lo que no es más que una vulgar estrategia de agitación partidista. Usted no está desafiando al Estado para salvaguardar su integridad moral; usted ES el Estado. Usted es un legislador de la República, un hombre protegido por la inmunidad parlamentaria, que goza de los privilegios, escoltas y salarios que paga el mismo pueblo a través de los impuestos coercitivos que yo me negué a financiar.
Que un funcionario público con poder real convoque a la "desobediencia" para presionar a las cortes o a sus contradictores políticos no es resistencia: es coerción estatal disfrazada de victimismo.
Pero su jugada más peligrosa y contradictoria —aquella que traiciona cualquier noción de libertad— es su pretensión de convocar a una Asamblea Constituyente con el argumento de "cuidar las conquistas" de su proyecto político.
Entiéndalo bien: la idea de refundar las leyes superiores de una nación para blindar los dogmas de una facción y someter a la minoría bajo el rodillo de una supuesta "voluntad popular" no tiene nada que ver con la libertad. Al proponer que las masas se movilicen para petrificar su visión del mundo en un texto legal, usted se está comportando más como un fascista que como un amante devoto de la libertad. El fascismo siempre ha amado la calle, siempre ha amado las grandes concentraciones y las apelaciones al "pueblo soberano" para aplastar las instituciones que le estorban.
Un verdadero amante de la libertad no busca crear un Estado más fuerte, ni más leyes, ni constituciones perfectas para pastorear a los ciudadanos. Busca que el Estado se aparte. Busca que el individuo sea soberano. Al querer utilizar el poder constituyente como un escudo para sus fines políticos, usted demuestra que no confía en la conciencia libre de los hombres, sino en la maquinaria del control legal.
La desobediencia civil es el último recurso del individuo desarmado frente al tirano. Cuando el cortesano y el legislador intentan expropiar ese recurso para defender su propia parcela de poder, cometen la más baja de las profanaciones políticas. Si de verdad desea ser un desobediente, renuncie a su curul, despójese de sus prebendas, camine solo y asuma las consecuencias de sus actos. Mientras tanto, sus palabras no son más que retórica de palacio.
Desde Walden,
Henry David Thoreau
“El Estado no debe enseñar, sino que debe permitir enseñar. Todos los monopolios son detestables, pero el peor de todos es el monopolio de la educación”
Frédéric Bastiat
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“Usted sabe que yo soy profesor y me ha tocado muy duro”. ¡POBRECITO!
En esta ocasión, fue Franklin exponiendo y reclamándole a un señor, humilde trabajador, por no haber votado por el que él quería.
Ahora, traslade ese escena a los lugares donde obligaron votar por Cepeda 🗳️🔫
Lloran por el vándalo de Dilan, pero por Cristian Camilo Velez, el ingeniero de 24 años que murió degollado con una guaya que colocó la primera línea en el portal de las Americas ahí si no, solo les duele los que instrumentalizan, malparidos!!!
HOY TOCA DESMONTAR ALGUNAS MENTIRAS:
1. El Estado no representa la voluntad del pueblo, representa a quienes ejercen el poder.
2. Los derechos no los concede el Estado, los derechos preceden al Estado.
3. La propiedad privada no es un privilegio, la propiedad privada es un derecho.
4. La sociedad no está por encima del individuo, el individuo está por encima de cualquier interés colectivo.
5. El bien común no justifica cualquier coerción, el fin no justifica los medios.
6. La democracia no legitima cualquier decisión, la mayoría no convierte en justo lo injusto.
7. La desigualdad no es injusticia, forzar la igualdad sí lo es.
8. La jerarquía no es opresión, muchas jerarquías surgen de acuerdos voluntarios.
9. El Estado no sabe mejor que tú lo que necesitas, nadie conoce mejor tus necesidades que tú mismo.
10. Más Estado no significa más justicia, de hecho es lo contrario.
11. La solidaridad forzada no sirve, solo tiene valor cuando es voluntaria.
12. El interés individual no perjudica al conjunto, el interés egoísta beneficia a todos incluso cuando no tenga la intención de hacerlo.
13. La libertad nunca debe ceder ante la igualdad, sin libertad la igualdad termina siendo esclavitud.
Petro venía fraguando el golpe de Estado desde la primera vuelta. 🚨
Esto no fue un arrebato en medio de una de sus trabas. Esto ha sido todo un proceso, con libreto, con etapas, con una obsesión clarísima como la de cualquier comunista: quedarse con el poder. 🧵
Abro hilo:
Hoy 4 de julio, buen día para preguntarse qué hizo grande a Estados Unidos.
En 1831, un aristócrata francés de 25 años cruzó el Atlántico para averiguarlo. Alexis de Tocqueville esperaba encontrar el secreto en el gobierno, en las leyes, en la Constitución.
Encontró otra cosa: encontró una sociedad que no esperaba al Estado.
Escribió que los americanos de todas las edades y condiciones se asociaban para todo: para construir el hospital, fundar la escuela, levantar la iglesia, hacer la carretera. Donde en Francia uno encontraría al gobierno, y en Inglaterra a un gran señor en Estados Unidos encontraba una asociación de ciudadanos. El pueblo no le pedía permiso al poder para resolver sus problemas. Los resolvía, y después, si acaso, le avisaba.
Esa es la grandeza que celebra hoy ese país: no un Estado grande, sino una sociedad gigante. El Estado más pequeño del mundo occidental de su época produjo la sociedad más poderosa de la historia.
Pero Tocqueville dejó también una advertencia, y es la página más profética que se haya escrito sobre nuestro tiempo. Imaginó un despotismo nuevo, distinto a las tiranías clásicas: un poder inmenso y tutelar, suave, previsor, que se encarga de todo, de la seguridad de los ciudadanos, de sus necesidades, de sus placeres. Un poder que no tiraniza: estorba, debilita, apaga. Que cubre la sociedad con una red de reglas pequeñas y complicadas. Y que mantiene a los hombres, en una infancia perpetua, hasta reducir a cada nación a un rebaño de animales tímidos y laboriosos cuyo pastor es el Estado.
La gente suele identificar la grandeza de Estados Unidos con el poder de su Estado. El secreto mejor guardado de su grandeza está en el poder del individuo, el ciudadano dueño de su trabajo, de sus decisiones y de su destino, que coopera para construir todo lo demás.
“We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness.
That to secure these rights, Governments are instituted among Men, deriving their just powers from the consent of the governed.”
El Estado como empleado del individuo, jamás al revés.
#Colombia#Secuestro#Libertad En las selvas de Colombia hay siete miembros de la Fuerza Pública que llevan meses secuestrados. Para ellos no hay celebraciones de fútbol, ni Mundial, ni días festivos. Solo hay encierro, incertidumbre y ausencia de libertad.
Que no se nos olvide que, mientras millones celebran, ellos siguen privados de su derecho más fundamental: la libertad. Todo por cumplir con la misión de defender a Colombia y proteger su democracia.
Ojalá no dejemos de hablar de ellos y pedir su libertad hasta que regresen a casa.
No existe el dinero público. El dinero que tiene el Estado es un dinero que sudaron los colombianos para pagar impuestos. Y por eso debe ser administrado con prudencia y rigor.
“No existe el dinero público. Todo el dinero que maneja el Estado fue producido por los colombianos. Eso nos exige manejarlo con rigor, prudencia y no despilfarrarlo”
Encuentro muy acertada la filosofía fiscalmente conservadora de nuestro MinHacienda (e).
También tiene acceso a Caracol, RCN y Canal 1. Pero aprovecho que tocas el tema del internet, ¿sabes por qué en Vaupés y Vichada solo el 20% tiene acceso?
Porque el fondo que debía pagar ese internet, el Fondo Único de TIC, destina más de un tercio de sus recursos a los medios estatales: $645 mil millones este año.
Y hay algo peor, escrito en la Ley 1978: la plata de la TV estatal tiene piso mínimo garantizado por norma, ajustado por inflación cada año. La del internet rural no tiene ninguna garantía: depende del humor presupuestal de cada gobierno.
El megáfono es obligatorio por ley. El internet es opcional.
Cada peso de RTVC es un peso que la ley le quitó a la conectividad de esa gente.
Liquidarlo es exactamente cómo se financia el internet que les falta.
Este colegio Las Margaritas que elogia @sergio_fajardo es uno de los 35 que hay administrados por privados con el esquema de concesión (ahora se llama de administración del servicio educativo). Este, uno de los 11 administrado por la Alianza Educativa que incluye la Universidad de Los Andes y colegios de excelencia, como todos los otros 35 que hay, fueron construidos y concesionados por nosotros (entre los 82 que hicimos pero de verdad, no en la imaginación de los informes de una exalcaldesa). El colegio Jaime Garzón, muy cerca del de Las Margaritas, también en concesión y al lado del formidable parque Gilma Jiménez que hicimos, también es excelente y tiene unos de los mejores resultados de las pruebas SABER en Bogotá (el año pasado el tercero más alto de todos los oficiales) Es interesante recordar que no obstante el éxito de los colegios en concesión, @sergio_fajardo nunca ha apoyado los colegios en concesión, posiblemente para ser querido con FECODE https://t.co/q2zUYqcItd