Tener una experiencia espiritual sana te permite encontrarle sentido a la vida, te lleva a conocerte y a entenderte mejor. No se trata de fanatismo, sino de una experiencia viva que se refleja en la cotidianidad.
Dios nuestro, gracias por darnos la paz que nuestro corazón necesita. Tú nos has dicho "vengan a mí los que están cansados y agobiados", y hoy, en medio del cansancio te decimos: aquí estamos, dispuestos a recibir tu fuerza y a seguir abriendo nuestro corazón a tu acción poderosa. Eres bueno.