El feminicidio de María José en Iztacalco destapó que Miguel Cortés había privado de su libertad, violado y asesinado por lo menos a 20 mujeres más.
¿Cuánto tiempo este hombre estuvo caminando en las calles, llevando a cabo estos crímenes en completa impunidad? Lo peor es que esta historia ya la hemos escuchado antes y como en casos pasados, además de exhibirse la incapacidad de las autoridades, la violencia no termina cuando no les queda de otra más que arrestarlo, ahora viene la mediática. A este sujeto ya le pusieron su respectivo apodo como si de una leyenda se tratara: “El demonio de Iztacalco” y casi casi le hacen corridos, porque a eso suenan las narrativas que lo magnifican (que si hablaba varios idiomas, que si era si tenía tal profesión, que si era muy culto, que si hacía tales cosas buenas…). No bastando, otra vez mucha gente está salivando mientras se revelan cada detalle sobre sus crímenes, sobre todo lo que le hizo a por lo menos 20 mujeres de las que sabremos muy poco, si no es que nada. Ya pasó con Óscar García “el monstruo de Toluca”, Jorge Antonio Niestra “el monstruo de Ecatepec” y Andrés Mendoza “el caníbal de Atizapan”… pero no son monstruos ni demonios.
Dice Rita Segato: “Cuando un feminicidio se muestra en medios, se transforma en un espectáculo. Se repite, se analiza, se buscan detalles, se informa para atraer espectadores sin ningún cuidado por la imitación que puede producir en la gente. Aunque al agresor se le muestre como un monstruo, se trata de un protagonista potente y esto es convocante para algunos hombres. Debería haber un debate mucho mayor sobre cómo se muestran los feminicidios en la sociedad, de la manera de informar sin promover, sin contagiar.”
Por sin que hacer me puse a escuchar un podcast sobre una entrevista al colectivo Madres Buscadoras de Guerrero y ahora estoy llorando y mi alma está rota salu2
Acto 1: Se convocan a marchas feministas en todo el país para denunciar y exigir un alto a la violencia contra las mujeres en un país con 12 feminicidios diarios, una violación cada 4 minutos y 6 desapariciones de mujeres al día.
Acto 2: En CDMX, un hombre decide atravesar con su moto la manifestación, se le pide que tome otra ruta y sigue aventando la moto entre las manifestantes para abrirse paso. La discusión sube de todo y termina golpeando a mujeres, especialmente a una que sometió en el piso.
Acto 3: Se llevan detenido al tipo, las manifestantes pintan su moto en señal de protesta por lo ocurrido. Uno de los hombres más ricos de México le extiende apoyo y le ofrece una moto, otra “influencer” también le ofrece comprarle una moto. Hordas de inadaptados lo enarbolan como “héroe”, el tipo se viraliza.
Acto 4: Cuatro personas salen a exponer que trabajaba con ellos y existían antecedentes de violencia contra las mujeres. El tipo, envalentonado con el apoyo, decide hacer un fondeo donde inicia pidiendo 3,000 dólares y envalentonado con el apoyo, lo sube a 360,000 o sea casi 6 millones de pesos mexicanos, según él para reponer su moto y su ropa, así como el pago de su fianza. (Ajá, seguro que eso cuesta)
Acto 5: Al momento, el sujeto lleva recaudados más de 20,000 pesos mexicanos, por otro lado, la misma horda de misóginos que lo apoya ha encontrado el Facebook de la chica a la que golpeó salvajemente y la han expuesto en grupos y páginas públicas para incitar al acoso. La chica ha tenido que cerrar sus redes por los comentarios, mensajes y filtración de datos personales que amenazan su seguridad.
No vamos a preguntar cómo se llamó la obra, porque claramente es “se sabe por qué vivimos en un país donde asesinan, violan y desaparecen mujeres a diario”. Por esto, porque odian a las mujeres y por eso aman a los agresores.
Deja a tus padres envejecer con el mismo amor con el que ellos te dejaron crecer; déjalos hablar y contar repetidas veces las mismas historias con la misma paciencia e interés con los que ellos escucharon las tuyas cuando eras niño; déjalos tener la razón, como tantas veces