Dedicado, con cariño, a la derecha “pro-vida”.
El Papa León XIV lo dice: no eres pro-vida si estás contra el aborto y, al mismo tiempo, a favor de la pena de muerte o del trato inhumano a los migrantes. La vida no se defiende por fragmentos. O se defiende toda, o se usa como eslogan.
La contradicción es vieja y cómoda. Se llora al no nacido y se aplaude la silla eléctrica, el muro, la redada, el hambre como política. Se invoca a Dios para cerrar el útero y se le apaga cuando toca abrir la frontera o soltar la horca. Eso no es doctrina: es selección de víctimas.
La vida del pobre, del migrante, del condenado también cuenta. Aunque no entre en la campaña.
In this era of artificial intelligence, it is becoming urgent to distinguish human art from what machines produce. There is an ontological difference, even before an aesthetic one, between art and what a machine can generate through statistical calculation based on millions of images created by others. Algorithms lack the spark of humanity. For this reason, the Church wishes to renew an alliance with artists and cultural institutions to safeguard our humanity.
En esta era de la inteligencia artificial, es urgente distinguir el arte humano de lo que producen las máquinas. Existe una diferencia ontológica, incluso antes que estética, entre el arte y lo que una máquina puede generar mediante cálculos estadísticos a partir de millones de imágenes ajenas. A los algoritmos les falta la chispa de lo humano. Por eso, la Iglesia desea renovar la alianza con los artistas y las instituciones culturales: una alianza para custodiar lo humano.