Los “demonios” y los “fantasmas” no se pueden ahuyentar nada más. Se enfrentan, se perdonan y se dominan.
He ahí la parte espiritual de un proceso complementario. Quien no cree que en si mismo, difícilmente puede creer en algo mas…
Uno de los principales fallos de los enfoques psicológicos modernos, es que aborda de manera tibia el origen del problema central.
Entibia el encontronazo forzoso con la conducta problema del ser; achacando la mayoría de los males al contexto y círculos sociales del individuo.
La chabacana idea de que “todo en esta vida se paga” ha fomentado más odio y resentimiento que el hecho de que quien ha actuado “mal” también merece oportunidad para justificar y corregir sus acciones.
Si no hay un genuino perdón, tampoco habrá una genuina disculpa.
He ahí la importancia de crear vínculos maduros, para evitar pensar que todo es “gratis” y que “merecemos” lo mismo que damos. Y lejos de eso, agradecer el tiempo y lo mucho o poco que recibimos de las personas para seguir creciendo.
“El valor del negro no estaba en cuantos azotes aguantaba, sino en cómo convirtió los azotes en libertad y sabiduría”.
Irosun Meji: “el poder de la creencia y el sufrimiento humano”.
Exaltar la espiritualidad es fundamental, de lo contrario, se crea lo contrario a “religión”. Ideologías de fuerza colectiva y selectiva. Un club con membresía condicionada.
¿Qué es la religión sin espiritualidad?
Muchas veces se juzga mal el concepto “religión” cuando el problema real no es la “religión", sino el sentido individual y comunal.
Estoy lejos de considerarme un "hombre feminista". Lo que si sé, es que soy hijo, hermano y pareja de mujeres por las cuales daría mi vida sin dudarlo. Y en una lucha contra la violencia, los hombres también debemos ser parte de la solución.
A pesar de que somos dueños de nuestra propia vida personal y sus consecuencias, también por otra parte somos representantes, víctimas y promotores de un espíritu colectivo. Verdugos y salvadores de un sistema entrelazado.
Compre mi arito de luz para mejorar la calidad de la imagen en las videoconferencias, y ahora no puedo parar de sacar selfies como quinceañera con teléfono nuevo.