No tienes que hacer más para merecerlo. Ya hiciste suficiente. Ya atravesaste procesos que nadie vio. Ya creciste en silencio. Ahora tu única tarea es permitirte recibir. No por lo que haces, sino por lo que eres. Y eres alguien que merece todo lo bueno que viene en camino.
Me acabo de dar cuenta que llevo una semana o más, dando y entregando y drenándome el ser… y ya quiero que alguien me abrace y me diga: no importa nada, cómete estas enfrijoladas.
Hay días (como hoy) donde me entran unas ganas locas de decirle a la gente:
No, ella no dirigió eso, fui yo. No a ella no se le ocurrió ese proyecto con el que ganó su bequita, fue a mí.
Luego me acuerdo que no voy a ganar nada con hablar y se me pasa.
Vi esto mientras ensayo mi ponencia de mañana y dije: ahhnomames una vez fui talento del FIC.
Qué bonito mirar atrás aunque duela un poquito el camino andado (y siga doliendo embeces)