Qué adictivo es tener tanta atracción hacia tu pareja que siempre querés vivir apegada a él, tocarlo, llenarlo de tus caricias, abrazarlo, morderlo, comerlo a besos, SENTIRLO. Estar tan profundamente atraída por su existencia que todo en él te resulta irresistible.
A los pajines estos les afanan un cenicero y tenes a los de SWAT moviendo cielo y tierra, pero cuando desaparece una mujer te dicen “seguro se fue con algún machito, ya va a volver señora!”