Se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto.
si supieran cuánto tiempo, esfuerzo, miedo, ansiedad y lágrimas cuesta volver a reconstruirse entenderían por qué hay que tener cuidado al elegir quién entra a nuestras vidas y quién no. A veces hay personas a las que no les importa rompernos y dejarnos vacíos