Mi generación no está viviendo, está sobreviviendo. Estamos desempleados o mal pagados, y cada vez es más difícil permitirnos una casa, tener hijos o casarnos.
El síndrome del impostor te hará posponer tareas que podrían literalmente transformar tu vida, todo porque no estás listo para enfrentar la realidad que es tu grandeza.
Dejen de romantizar que sanar es salir a tomar café e ir a caminar a lugares bonitos.
Sanar es asqueroso, es abrumante, es un sube y baja de emociones constantes. Es intentarlo todos los días a todo momento, es no dejar que tus pensamientos te ganen y arruinen tu dia. Y no, no es genial.
Es horrible.
Les juro que es horrible tener que luchar con tu propia cabeza, un día estás súper bien y al otro no tienes ganas de nada, te sientes estresado, cansado y sin ganas de nada.
Es curioso cómo, en un mundo donde todos quieren más, llega un momento en el que tú empiezas a querer menos, menos ruido, menos estrés, menos comparaciones y menos necesidad de demostrar y encajar. Es donde te das cuenta de que quieres una vida más tranquila y auténtica.
Me siento atrapada en una estación de tren donde mi tren nunca llega. Conozco gente que pasa, esperan conmigo, pero no tardan en subir a un tren para el que yo no tengo billete, y desaparecen. Y así siempre. Ya no sé cuántos trenes habré visto pasar, pero ninguno me correspondía.
Qué curioso que de jóvenes todos queríamos grandes carreras, éxito y conquistar el mundo, y ahora solo queremos un sistema nervioso en paz, tiempo libre y una vida que nos deje hacer algo que nos guste.
El trauma del abandono es cruel porque, aunque esté con alguien increíble o en una gran amistad, solo pienso que se van a cansar de mí. Es como vivir en alerta todo el tiempo y no poder disfrutar de nada.
A mi la gente me puede ver muy callada y pensar que no tengo opinión de nada, pero la realidad es que en mi cabeza he analizado decenas de conversaciones posibles si hablo y sus posibles consecuencias así que opto por no decir nada si no es necesario.
minha ansiedade só piorou ultimamente, parece q tem duas de mim, uma tá inquieta criando mil coisas na cabeça e a outra tá tão desanimada q não quer nem levantar da cama