Seriamos tan poco frágiles si estuviéramos hechos de metal y nuestros corazones de hierro y nuestras mentes de acero. Y si construyeramos un ejército lleno de blandos cuerpos ¿podríamos amarnos los unos a los otros? ¿Dejaríamos de sentir?
Al pueblo, las migajas; al gran capital, TODO, como lo hicieron hoy con el hundimiento de la Ley de Financiamiento. Así construyeron una sociedad que, tristemente, se convirtió en una de las más desiguales del mundo. Nuestro departamento vivió la guerra, y los amigos de la guerra lograron construir una sociedad ciega frente a los verdaderos problemas: la falta de vías, una economía raquítica, una educación de segunda para los municipios y con poco acceso para la juventud.
Siempre nos dijeron que las luchas sociales eran subversivas, y con la masacre del movimiento social nos dio miedo acompañar las causas sindicales y sociales que resistieron por décadas esa opresión.
Hoy NO SOMOS LA MINORÍA, SOMOS LA MAYORÍA. Una mayoría que, de la mano de un Gobierno que trabaja para el pueblo, fue despertando cada día. Somos la mayoría porque las grandes causas opacadas hoy tienen eco en el Congreso; somos la mayoría porque entendemos que el próximo 28 de marzo nos jugamos entre ser estripados por la clase política narcoparamilitar o avanzar en el cumplimiento del verdadero principio del Estado Social de Derecho.