Admiro a quienes pueden cerrar una puerta y seguir adelante sin mirar atrás. Yo no funciono así. Me cuesta dejar ir, me cuesta desapegarme y me cuesta aceptar que alguien que significó tanto un día tenga que convertirse en un recuerdo al siguiente.
Como último acto de amor, te dejé en paz para que pudieras ser como siempre quisiste, como siempre fuiste y como siempre serás, pero esta vez sin lastimarme.