La total impunidad con la que mienten en las redes sociales no se puede creer, donde quedaron los valores y el buen juicio? No pueden defender su postura sin recurrir a la difamación y mentira
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COMUNICADO
LA SALIDA
Comienza la campaña mundial: #CristinaLibre
Hay una salida. Hay justicia por venir.
La condena contra Cristina Fernández de Kirchner no es el final del camino. Es el punto más burdo y brutal de una persecución política, judicial y mediática que será desarmada por el Derecho.
Hoy, desde Madrid, plaza Callao 19 horas, iniciamos una cruzada internacional: la campaña #CristinaLibre. Una acción global que recorrerá ciudades, foros internacionales, redacciones y parlamentos para visibilizar ante el mundo el quiebre del Estado de Derecho en la Argentina y la grave violación a los derechos humanos de la principal dirigente política del país.
No se trata solo de un caso judicial. Se trata de una amenaza a la democracia. De un intento sistemático de proscripción que utiliza al aparato judicial como instrumento del poder real.
Frente a esta injusticia, existe una vía concreta de reversión. La Argentina ya cuenta con una herramienta para anular sentencias arbitrarias dictadas sin debido proceso, sin imparcialidad y sin pruebas. Esa herramienta está consagrada en el artículo 366, inciso f) del Código Procesal Penal Federal (CPPF), plenamente vigente en todo el territorio nacional.
Dicho artículo establece:
“Procederá la revisión de la sentencia condenatoria cuando […] se haya dictado una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos o una decisión de un órgano de aplicación de un tratado de derechos humanos en una comunicación individual.”
Este inciso —resultado de la evolución normativa y del compromiso de la Argentina con el derecho internacional de los derechos humanos— habilita la revisión de una condena cuando se hayan verificado violaciones a las garantías fundamentales en el proceso.
Eso es exactamente lo que haremos.
Presentaremos el caso de Cristina Fernández de Kirchner ante:
•La Corte Interamericana de Derechos Humanos
•El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas
•La Corte Penal Internacional
Cuando alguno de estos organismos reconozca —como inevitablemente ocurrirá— que hubo persecución judicial, falta de garantías procesales, y una sentencia dictada sin pruebas, esa decisión permitirá revisar y anular el fallo.
Esto no es retórica. Es derecho. Y es acción.
Porque cuando un tribunal condena sin prueba, sin conducta típica, sin antijuridicidad ni culpabilidad, lo que existe no es justicia. Es persecución. Es lawfare.
Y frente a la arbitrariedad, el derecho internacional ofrece remedios. Nosotros los vamos a activar.
El inciso f del artículo 366 del CPPF es la vía legal para revertir esta condena política.
Y esta lucha no termina en los tribunales. Esta lucha comienza en Madrid y recorrerá el mundo.
Porque no solo es por Cristina. Es por todas y todos los que han sido perseguidos, silenciados o disciplinados por enfrentar al poder.
No vamos a parar. Hasta que haya justicia.
La historia no se escribe con fallos injustos.
La historia la escriben los pueblos cuando luchan.
La historia la escribirá la justicia.
#CristinaLibre
#NoALaProscripción
#JusticiaParaCristina
Veo todo lo que está ocurriendo con Cristina y se me viene a la cabeza cuando a Perón le preguntan qué hará para volver al gobierno y responde "yo no haré nada, todo lo harán mis enemigos". Nada, eso.
Comunicado.
Como abogado de Cristina Fernández de Kirchner, denuncio ante al pueblo argentino y la comunidad internacional una de las decisiones judiciales más graves y vergonzosas desde el regreso de la democracia en 1983.
Hoy ha sido condenada una dirigente que no cometió delito alguno.
Hoy se ha sellado con una sentencia escrita de antemano un proceso que jamás debió haber existido.
Esta no es una condena. Es una venganza del poder.
Es el resultado de un entramado de intereses que no tolera a una mujer que transformó la Argentina con justicia social, soberanía política e independencia económica.
Una dirigenta que no fue ni será parte del sistema de privilegios que gobierna desde las sombras. No hay delito. No hay prueba. No hay justicia.
Lo decimos con toda claridad jurídica:
No existe ningún acto típico, antijurídico ni culpable atribuido a Cristina Fernández de Kirchner.
No hay prueba directa, ni indirecta. No hay dolo, no hay beneficio personal, no hay participación alguna.
Ni siquiera hay una descripción clara del hecho punible.
La sentencia se basa en conjeturas, inferencias y un relato armado fuera del expediente. Es una construcción artificial que ignora el principio de legalidad y viola de manera flagrante todas las garantías del debido proceso.
Cristina no fue juzgada: fue condenada por anticipado por un tribunal que actuó sin independencia ni imparcialidad, en obediencia a una matriz de persecución que excede lo judicial y que responde a un objetivo político: proscribirla.
Estamos ante una condena incompatible con el Estado de Derecho
Hemos asistido a un proceso absolutamente viciado, que vulnera los compromisos internacionales asumidos por el Estado argentino en materia de derechos humanos:
•Se ha violado el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
•Se ha ignorado la presunción de inocencia.
•Se ha cooptado al Poder Judicial para que actúe como un engranaje más de la maquinaria de disciplinamiento político.
Este fallo no resiste el más mínimo control de constitucionalidad ni de convencionalidad. No tiene legitimidad jurídica ni moral.
La lucha continúa. Y será global.
Que quede claro: esta injusticia no nos derrota. Nos obliga a redoblar los esfuerzos.
Desde este mismo momento activamos todos los mecanismos de revisión internacional:
•La Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
•El Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
•La Corte Penal Internacional.
•Y cada foro jurídico multilateral donde aún se defienda el Estado de Derecho.
Porque cuando un poder judicial deja de proteger a los inocentes para servir al poder, lo que está en juego no es solo la libertad de una persona: es la salud misma de la democracia.
Cristina no está sola. No está vencida. No está condenada por la historia.
La historia ya la absolvió.
El pueblo ya la abrazó.
Y el mundo pronto verá lo que aquí está ocurriendo: una persecución política disfrazada de legalidad.
Por eso lo decimos, con la autoridad que nos da el derecho y la convicción que nos da la verdad:
Condenaron a una inocente.
Donde no hay justicia, habrá lucha.
Y donde haya injusticia, nos van a encontrar firmes, dignos y de pie. Toca luchar, lo haremos.
LA SENTENCIA NO ES LEGÍTIMA.
LOS JUECES TAMPOCO. ESTO RECIÉN EMPIEZA.
TE QUIERO MUCHO CRISTINA !