El gobierno debe hablarle al país con absoluta franqueza sobre la situación energética. Es momento de pasar del optimismo al realismo.
Si el estiaje está comprometiendo la generación hidroeléctrica, que se diga. Si existe el riesgo de racionamientos, que se advierta. Y si las condiciones climáticas obligan a programar cortes de energía, que se anuncien oportunamente.
El país tiene derecho a conocer la magnitud del problema, las medidas que se están adoptando y los escenarios que podríamos enfrentar.
Nadie puede exigirle al gobierno que haga llover. Pero sí podemos exigirle que informe con claridad y anticipación.
Los ciudadanos pueden comprender una emergencia. Lo que resulta mucho más difícil de aceptar es quedarse sin electricidad, de improviso, sin una explicación.
La transparencia tampoco significa renunciar al optimismo. Significa sustentarlo en hechos. En fin. La incertidumbre alimenta rumores, especulaciones y críticas, algunas legítimas y otras interesadas.
La información oportuna permite prepararse. El gobierno no pierde autoridad cuando reconoce una dificultad. La pierde cuando sus explicaciones llegan después del problema.
A 3ª Guerra Mundial já começou e quase ninguém percebeu.
Não estou falando de tanques invadindo capitais, mas de uma guerra que já afeta o preço do seu combustível, da sua passagem aérea e da sua comida.
Entenda por que o mundo inteiro já está dentro do conflito:
Se metieron en la cama, pidieron comida y pusieron una película.
Ella no paraba de disculparse por haber arruinado la cita.
Hasta que él le dijo:
"No has arruinado nada.
La cita era estar contigo.
Lo demás sólo era el plan"
Y ella dejó de disculparse.
Porque quizás una de las formas mas bonitas de querer a alguien es hacerle sentir que un imprevisto nunca es un problema cuando lo importante sigue siendo la persona.