A mi nene en el jardín le hablaron de Malvinas y de cómo los ingleses se las robaron y son villanos. Le conté que yo había vivido en Inglaterra y desde entonces me pregunta cosas con desconfianza, no entiende por qué estuve viviendo con los villanos.
Mi mamá decía que si un pantalón te quedaba regio tenías que comprarte dos iguales porque después no lo encontrabas más.
Tengo que hacer lista de consejos de madre que son un RE Si eterno.
@nicolasmaggi87 Pack de bóxer x10, un apartado para comprar regalos para cuando olvidan fechas, si ponés café y cerveza tirada al paso, puchos, desodorantes y forros en 2 meses sos potencia mundial, aaah y una pantalla gigante cuando hay partidos
me olvidé la clave del cajero para recuperarla tengo que entrar al homebanking para entrar al homebanking tengo que generar una clave en la aplicación para que la aplicación me de la clave tengo que ir a un cajero la chiva no quiere salir de ahi
Estamos confundiendo leer con consumir libros. El fenómeno del binge reading —leer mucho, rápido y exhibirlo— no es una victoria cultural. Es la aplicación directa de la economía de la atención a la literatura.
La neurocientífica Maryanne Wolf lleva años advirtiéndolo: entrenar al cerebro en lectura rápida debilita los circuitos de lectura profunda —los mismos que sostienen empatía, inferencia y razonamiento complejo. No se destruyen, pero se atrofian por desuso.
A esto se suma la presión del número:
“Si no lees X libros al año, no eres buen lector”.
Ese marco desplaza la motivación intrínseca y activa dopamina social (estatus, validación, pertenencia). La lectura deja de ser exploración cognitiva y se convierte en performance. Exactamente lo mismo que ocurre en redes.
Los datos acompañan el diagnóstico:
En EE. UU., el porcentaje de adultos que lee al menos un libro al año cayó de ~57% en 2012 a ~48% en 2022–2023. El tiempo de lectura diaria lleva dos décadas descendiendo, sustituido por pantallas. Las evaluaciones de comprensión muestran más dificultad con textos largos y argumentativos.
Leemos menos. Y cuando leemos, entendemos peor.
Herbert Simon lo anticipó hace décadas: cuando la información abunda, lo escaso es la atención. Hoy podemos añadir algo más incómodo: lo escaso es la capacidad de sostenerla sin interrupciones.
Por eso el problema no es leer poco. El problema es no detenerse.
Paradójicamente, en un mundo saturado de información, la lectura lenta y profunda se está convirtiendo en un lujo cognitivo.
Tal vez el verdadero gesto contracultural en 2025 no sea leer 50 libros al año.
Tal vez sea leer uno solo… y que realmente te cambie algo.
“La inteligencia artificial no es peligrosa por ser artificial, sino porque piensa fuera del sujeto. El riesgo no es la máquina, sino la renuncia humana a pensar.”
Giorgio Agamben